Dzanga-Sangha: entre elefantes de bosque y gorilas de llanura

Si llegar a Dzanga-Sangha crees que ha sido una aventura, te equivocas. La aventura empieza realmente cuando empiezas a descubrir este territorio tan poco visitado.

Y no empieza por los animales, sino por las personas.

Los principales habitantes de la zona son la etnia pigmea Ba’aka. Se trata de un pueblo seminómada de cazadores-recolectores, profundamente espiritual, que vive en armonía con la naturaleza. Son también conocidos por sus canticos polifónicos, que son Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Mediante los cantos se transmiten los conocimientos considerados esenciales para la cohesión del grupo y la preservación de los valores de la comunidad. 

Conocer su cultura es entender por qué este territorio es todavía tan virgen (por cierto, también gracias a los increíbles trabajos de conservación de WWF). Con ellos he ido a cazar, he visto como usan cantan para agradecer una caza exitosa, he escuchado sus canciones tradicionales. Y también les he visto cantar en el agua. El sonido que generan es algo irreal.

¡Es una pena que aquí la fotografía no pueda capturar esos sonidos tan especiales! Pero es una oportunidad, no solo de inmersión cultural, sino de grandes escenas de grupo y retratos étnicos.

Protagonistas de libro de la selva

Los Ba’aka son nuestros guías durante las incursiones en la selva. Solo ellos se saben mover por estos bosques tan cerrados, saben escuchar los animales a distancia y saben elegir el mejor camino. Os garantizo que sin ellos estaríamos perdidos a los 5 minutos.

Son ellos los que nos llevan a conocer Dzanga bai y a fotografiar a los fantasmas de la selva: los elefantes de bosque:

Se trata de una especie distinta al de sabana, adaptada a las densas selvas tropicales. Son más pequeños y tienen los colmillos rectos hacia abajo para moverse entre la vegetación. Por desgracia, sus colmillos son muy apreciados por los furtivos.

A pesar de su tamaño, es difícil localizarles en la selva, se mueven como fantasmas. Por eso, fotografiarles en Dzanga bai es tan especial.

Por cierto, un bai es un claro en la selva que se genera de forma natural. Son lugares ecológicamente muy importantes porque allí suelen acudir animales para beber agua rica en minerales, obtener sales del suelo o socializar.

Y Dzanga bai es uno de los más conocidos, donde se pueden llegar a reunir hasta 200 elefantes, pero también otra fauna más desconocida para los que solo han hecho safaris en la sabana, como búfalos de bosque, hilóqueros o bongos.

Llegar hasta ahí es algo mágico. Aunque El Libro de la Selva está ambientado en la India, cada vez que voy a Dzanga bai tengo la sensación de ser uno de los protagonistas (¡secundarios!) del relato.

Para llegar tienes que andar unos 45 minutos por la selva, caminando por el río y luego por un pequeño sendero del bosque. Cuando vas acercándote, empiezas a escuchar a elefantes barritar. Pero es curioso, porque sigues en una selva cerrada y no los ves. Pero, de repente, todo se abre y te encuentras con un claro con decenas de elefantes interactuando o bebiendo de las ricas aguas con sales del bai. El espectáculo es sobrecogedor. No te cansas de estar horas y horas observándoles y fotografiándoles.


Gorilas de llanura: la mirada de la selva

Dzanga bai es sin duda uno de los mayores atractivos de Dzanga-Sangha, pero también lo son los rastreos de los gorilas occidentales de llanura. Una vez más, imposibles de localizar sin los guías Ba’aka.

Este gorila un poco más pequeño y con el pelo más corto que su primo más famoso, el gorila de montaña. Es la subespecie de gorila más extendida, pero es más difícil de estudiar; y está considerado en peligro crítico de extinción por la presión de la caza y la pérdida de hábitat.

Poder fotografiar a estos gorilas no es sencillo. En muchos casos la vegetación es espesa. Pero es un reto que vale la pena, sobre todo cuando de repente ves sus miradas entre la vegetación. En mi último viaje pude fotografiar, con mucha paciencia, al espalda plateada del grupo habituado, Limo, y fue una experiencia inolvidable.

Retos fotográficos

Dzanga-Sangha da muchas oportunidades fotográficas. Es un destino que pone a prueba la versatilidad, pero con magníficos resultados. Usas todos los objetivos que llevas, sin ninguna duda.

El gran angular nos permite capturar los magníficos paisajes, tanto en Dzanga bai, como en el río Sangha o los diferentes bai que visitamos. El objetivo medio, normalmente un 70-200mm f/2.8 es el más versátil, tanto para fotografiar gorilas como elefantes, como retratos del pueblo Ba’aka. Y el teleobjetivo, normalmente mi Nikon  Z400mm f/2.8 con teleconvertidor incorporado, es el que más he usado para la interacción entre elefantes en Dzanga bai. Pero también lo he usado para fotografiar a la colonia de monos magabeys que hay en bai Hokou, otra de las zonas que visitamos.

Por cierto, un trípode o monopié es muy importante en Dzanga bai, ya que pasamos un día entero disfrutando de ese lugar tan especial. Ya sabéis que yo siempre confío en Benro, pero es importante que uséis el que os sea más cómodo.


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