Dzanga-Sangha: cómo llegar al corazón verde de África

La primera vez que dije que estaba preparando un viaje a Dzanga-Sangha, la reacción fue casi siempre la misma: “Dzanga… ¿qué?”

Y es normal. Hay lugares del mundo que aún parecen fuera del mapa. Dzanga-Sangha es uno de ellos.

Este rincón remoto del planeta es una de las grandes joyas del África verde, esa que no se deja ver fácilmente, donde la selva lo envuelve todo y los ríos parecen marcar el único camino posible. Un destino al que llegué en gran parte gracias a mi gran amigo Jesús Amunarriz, profundo conocedor de la cuenca del Congo y de estos territorios donde la naturaleza todavía marca el ritmo.

El corazón verde de África

El Área Protegida de Dzanga-Sangha se encuentra en el suroeste de la República Centroafricana, cerca de las fronteras con Camerún y la República Democrática del Congo.

Forma parte del complejo trinacional del río Sangha (TNS), junto con el Parque Nacional de Lobéké en Camerún y el Parque Nacional de Nouabalé-Ndoki en Congo. Entre los tres países protegen más de 17.000 km² de selva tropical prácticamente intacta.

Este sistema transfronterizo es uno de los grandes logros de conservación de África Central y fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2012. Un refugio clave para especies como el elefante de bosque o el gorila occidental de llanura.

Cómo llegar a un lugar que parece inaccesible

Como muchos países de la cuenca del Congo con recursos naturales, la situación del país es compleja. Pero llegar a la República Centroafricana no es complicado desde el punto de vista logístico, aunque sí requiere planificación.

La capital, Bangui, está conectada con vuelos internacionales a través de compañías como Air France, Royal Air Maroc o Ethiopian Airlines. El visado se gestiona con antelación, pero una vez resuelto ese paso, el viaje puede avanzar con fluidez. Sobre todo, si estás apoyado por una agencia sólida y con proveedores locales de amplia experiencia.

Eso sí, en cuanto llegas a Bangui, todo cambia de escala. Y de ritmo.

El vuelo hacia la selva

Nada más aterrizar en Bangui, un vuelo chárter nos lleva hacia el oeste, rumbo a Dzanga-Sangha. Es uno de esos vuelos en avioneta que se recuerdan.

Primero aparece la sencilla ciudad, el río Ubangui, y al otro lado la inmensidad del país vecino, la República Democrática del Congo. Pero luego la avioneta gira a la izquierda, dirección oeste y en pocos minutos todo se transforma: el paisaje urbano desaparece y deja paso a un océano verde sin interrupciones.

Una selva infinita, densa, casi impenetrable. De vez en cuando, pequeños claros rompen esa continuidad perfecta. En el siguiente post entenderás su importancia.

En poco más de una hora aterrizamos en una pista de tierra junto a la aldea de Bayanga. Desde allí, nos recoge nuestro coche y en apenas 10 minutos nos lleva hasta Doli Lodge, nuestro hogar en la selva durante los próximos días.

Doli Lodge: vivir sobre el río Sangha

Doli Lodge es un alojamiento privilegiado con todas las comodidades, gestionado por WWF, situado a orillas del río Sangha.

Desde la terraza de su comedor, la vida fluye despacio. Canoas de madera suben y bajan el río cada mañana, impulsadas por la fuerza humana de quienes pescan, recolectan o se desplazan entre aldeas.

Sentarse al final del día frente al río, con una cerveza en la mano, mientras la selva se oscurece poco a poco, es una de esas imágenes que se quedan grabadas sin necesidad de fotografiarlas.

Pero llegar a Doli Lodge no es más que la puerta de entrada al paraíso verde. En el próximo post te contaré qué aventuras nos harán alargar esas conversaciones con una cerveza a orillas del río Sangha.

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