Alaska por dentro: equipo y claves para vivir la experiencia
En el post anterior os contaba cómo fue vivir Katmai desde dentro: los osos, la luz, los momentos que se quedan grabados para siempre. Pero más allá de la experiencia, hay una parte igual de importante si estás pensando en un viaje así: cómo prepararlo.
En este post artículo quiero aterrizar todo eso. Qué equipo llevé, qué necesitas realmente… y algunos detalles que marcan la diferencia cuando pasas varios días en un entorno así.
Qué equipo me llevé
En un entorno tan espectacular y con la posibilidad de fotografiar osos en situaciones diferentes y a diferentes distancias, es importante llevar un equipo versátil.
En mi caso, viajé con dos cuerpos de Nikon Z9, acompañados de tres lentes: un 24-70mm para paisaje y escenas más abiertas, un 70-200mm f/2.8 como todoterreno, y un 400mm f/2.8 con teleconvertidor 1.4x integrado para trabajar la distancia cuando hacía falta. También me llevé el teleconvertidor Nikon 2x.
No es imprescindible contar con exactamente este equipo, pero sí tener cubiertos esos tres ángulos: angular, focal media y teleobjetivo. Con esa combinación puedes adaptarte prácticamente a cualquier situación.
Para ganar estabilidad, especialmente en escenas de pesca o si te interesa el vídeo, llevé trípode y gimbal. En mi caso el trípode Tortoise TTOR35C y gimbal GH5C de Benro, que resultaron especialmente útiles en momentos más exigentes.
Y, por supuesto, todo bien protegido en una mochila cómoda y resistente a la climatología cambiante de Alaska. Yo utilizo la Shimoda X50 V2, que me funciona especialmente bien en este tipo de viajes, pero lo importante no es la marca, sino que para ti sea cómoda y que proteja bien el equipo.
Cosas que hay que tener en cuenta en un viaje así
Este apartado no lo he escrito yo. Cuando estoy haciendo fotos, literalmente “ni siento ni padezco”. Así que aquí toma la palabra Laura, que me acompañó en el viaje y se encargó de recordarme que en Alaska hay vida más allá de la cámara. Porque nuestros viajes están enfocados a fotógrafos, pero también a personas que disfrutan al máximo de la naturaleza.
Sus imprescindibles no fotográficos serían estos:
Vive la experiencia, no solo la foto
Aprovecha toda la luz posible, aunque duermas poco. Pocas veces vas a estar en un sitio tan espectacular.
Disfruta también de los momentos sin acción: sentarte en la hierba, mirar el paisaje, escuchar. Aunque no haya osos o la luz no sea perfecta, la paz de Katmai es irrepetible. ¡El musgo que cubre todo el paisaje es prácticamente un colchón natural!
Prepárate para estar (de verdad) en la naturaleza
Lleva o alquila un buen vadeador. Muchas veces querrás meterte en el agua, a la altura de los osos. Y créeme: que sea transpirable marca la diferencia cuando pasas horas con él puesto. En nuestro viaje de 2026 alquilaremos los vadeadores para todos los viajeros, para que no tengáis que preocuparos por este punto.
Es igual de importante llevar buen calzado para usar con el vadeador. Aunque el terreno es fácil, se camina mucho a lo largo del día (alrededor de 10km, pero en terreno bastante llano), y pasar tantas horas sobre el terreno hace que un buen calzado marque la diferencia.
Trae un buen saco de dormir. Aunque suene a verano, esto es Alaska. Dormir caliente cambia completamente la experiencia.
No hay cobertura telefónica. Es un buen momento para desconectar del todo y vivir el viaje sin distracciones… aunque si prefieres mantener algo de conexión, en nuestros viajes solemos llevar Starlink, así que no te preocupes por eso.
Cuida los detalles prácticos (marcan más de lo que parece)
Asegúrate de que en el campamento hay cargadores… o lleva suficientes baterías. No hay nada peor que perder una escena por eso.
Habrá muchas horas de luz, así que, si eres sensible, una máscara para dormir puede salvarte el descanso.
Y aunque la paz es absoluta, los hidroaviones llegan cada día para excursiones de un día en la zona. Si no quieres que te despierten al amanecer, unos tapones pueden ser tu mejor aliado.
Estas son algunas de las cosas que hacen que un viaje a Katmai sea disfrute en estado puro: no solo lo que ves, sino cómo lo vives.
La fotografía es el motor, sí, pero la experiencia va mucho más allá del equipo o de las horas de luz. Tiene que ver con estar preparado, con entender el entorno y, sobre todo, con dejarse llevar por él.
Y si después de leer esto te estás imaginando allí, entre osos, salmones, montañas y ríos, tenemos buenas noticias: este agosto de 2026 volvemos a Alaska para repetir la experiencia, acompañando a dos pequeños grupos que quieran vivir Katmai sin filtros.